Los expertos aseguran que se trata de una simple mutación genética que no le impedirá al gato llevar una vida normal.
Sin embargo, para su dueña las causas son de otra índole, y asegura que más que un "Don Gato" su mascota es un "Don Juan", puesto que las alas le comenzaron a nacer en cuanto el felino comenzó a ser acechado por las gatitas del vecindario que se encontraban en su período de celo.
"Al inicio eran sólo dos chichones, pero luego empezaron a crecer rápidamente, y después de un mes ya eran dos enormes alas", aseguró la anciana en entrevista al diario Huashang News.
No se descarta que el apetito sexual de las gatas vecinas y la reacción de este gato volador estén relacionados con esta inusual malformación y probablemente su negativa a participar de la lujuriosa oferta lo hayan transformado en un verdadero santo con las correspondientes alas que lo certifican.

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